Que ganas de llorar.
Andá a saber por qué.
Lo de siempre, supongo.
La nada, supongo.
La nada y el todo.
Como todo se convierte en nada,
como todo se desvanece
y rápidamente la nada pasa a ser
mi todo, mi único todo.
El todo con el que vivo
y hasta llego a apreciar, a preferir.
Tan llena de nada, tan llena de todo.