junio 05, 2011

Volvió el muy lindo y se olvidó de tocar a la puerta. No me lo esperaba, no ahora ni tampoco de esta forma. Apareció de repente, junto a una cantidad de sentimientos y delirios ya antes conocidos. Sí, conocidos y odiados, molestos. Tan lejanos para aquella mente que busca olvidarlos, desconocerlos para que nuevamente la sorprendan y tenga que recibirlos con desgano, sin más que hacer, con una sonrisa falsa y un llanto escondido. -Los enterré- pensó hace tiempo y disfrutó del placer del desencuentro. -Los perdí- sonrió y esperó paciente aquel llanto que tanto había guardado. Llanto de victoria y de esperanza. Un otoño que ya pasó.

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