Lento, suave te escapás de mi.Una sonrisa, una caricia, una palabra nos acercan para luego desgarrarnos con la presencia de la ausencia. Irónico, no? Como el todo nos deja vacíos y nuestros vacíos se convierten en nuestro todo. Como las ausencias nos crean imágenes de las cuales llegamos a vivir y depender absurdamente, perdiéndonos en la inmensidad de su falta y en silenciosas promesas que se formulan incesantemente. Que rápido se pierde la cordura y con que gracia se aleja uno de lo que es, o supone ser. Que raro cómo nos identificamos y condicionamos a modelitos de vida y de sentimientos, y cómo desesperamos ante la incertidumbre de un interior que nos supera. Qué lindo explotar cada una de las partículas de cordura que recorren mis venas y disfrutar el placer de la catarsis, de la agonía y el delirio. Que delicioso dejarse ser hasta desconocer cada pequeña parte que me compone, que hermoso el transcurrir de un deseo que me inquieta.
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