julio 03, 2011

Lento, suave te escapás de mi.Una sonrisa, una caricia, una palabra nos acercan para luego desgarrarnos con la presencia de la ausencia. Irónico, no? Como el todo nos deja vacíos y nuestros vacíos se convierten en nuestro todo. Como las ausencias nos crean imágenes de las cuales llegamos a vivir y depender absurdamente, perdiéndonos en la inmensidad de su falta y en silenciosas promesas que se formulan incesantemente. Que rápido se pierde la cordura y con que gracia se aleja uno de lo que es, o supone ser. Que raro cómo nos identificamos y condicionamos a modelitos de vida y de sentimientos, y cómo desesperamos ante la incertidumbre de un interior que nos supera. Qué lindo explotar cada una de las partículas de cordura que recorren mis venas y disfrutar el placer de la catarsis, de la agonía y el delirio. Que delicioso dejarse ser hasta desconocer cada pequeña parte que me compone, que hermoso el transcurrir de un deseo que me inquieta.

No hay comentarios: