TEQUILA, SEXO, MARIHUANA. ¿Alguna vez dejarás de ser inevitablemente parte de mi cuerpo, de mi ser? ¿Alguna vez me despertaré y seré yo, solo yo, sin tu incansable presencia pegada a mi piel? Intento matarte, hermoso ser, asesinar la parte esa de mi mente que te pertenece, que te entregué sin darme cuenta, por error, hace ya bastante tiempo y la vida no dudó en darte más fuerza, la esperanza de gobernarme. ¿Cómo es que pretendés, iluso amigo, que me entregue a que me domines, que me deje ser así como tanto deseás sin que de batalla? ¿Cómo es que todavía me creés capaz de rendirme sin intentar matarte antes de que sea muy tarde? ¡Es que quiero que desaparezcas! ¡SI! ¡Cómo lo deseo! Quiero poder vivir sin ser tuya, sin ser de la otra, solo siendo. No dudes de que morirás antes de que te des cuenta, querido amigo, que reiré ante tu ser inerte y me bañaré en tu sangre, en la mía. No dudes en que tu carne se desprederá de mí como si nunca hubiésemos sido uno, como me hiciste creer hace un tiempo. Logré entender que en poco nos parecemos, no somos compatibles, no, no podemos convivir así y llegará un momento en que nos será inevitable. Y tendré que decidir, lindo ser, y creo que ambos ya tenemos claro quién vivirá y cómo terminarás por sumergirte en las tibias aguas del olvido.
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purificación
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