marzo 25, 2012

la sonrisa despeinada
Y quizás, solo quizás, mi ser se acostumbrará a tu presencia, a tu color, al sabor de tus palabras. ¿Podré verte en algún momento? Se me nubló la mente, el cuerpo, el alma, tan solo quedaron en un gris opaco que no llega a ver con claridad las  cosas. Es que a veces la razón no llega a los rincones en los que nos hundimos y no hay palabras que alcancen a explicar todo lo que nos sucede. ¿Y es raro no? Ver que el cielo se nos escurre entre los dedos y no hay palabras que lleguen a cubrir su inmensidad, no hay poeta ni poetiza que logre atraparlo. Es tan libre como las ansias de volar que encierro en estúpidos porqués. ¿Es que habrá algo que logre vivir sin justificar? ¿Existirá aquel momento en que no me sienta irremediablemente pequeña e impotente a la vida que me rodea, a todo este mundo que pesa sobre mis hombros?. ‘No estás sola’, lo sé, no lo estoy, pero ¿cómo entenderlo? ¿cómo enfrentarse al mundo, creer en él, creerse? Hay lugares que parecen tan ajenos, tan lejanos a nuestra esencia. ‘Uno decide en qué creer, el nihilismo también es una elección’. Quiero creer, pero no parece ser compatible con mi ser. 

1 comentario:

Ailén Raimondo Randi dijo...

aguante el nihilismo, loco. a veces me agarran ganas de creer en algo,a veces hasta invento cosas en las cuales creer, pero siempre le termino encontrando más sentido al nihilismo.